La tragedia en Venezuela abre el debate sobre una nueva ola migratoria
Casi ocho millones de venezolanos han emigrado durante la última década, según la Plataforma Regional de Coordinación Interagencial para Refugiados y Migrantes de Venezuela (R4V), mecanismo codirigido por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Se trata de uno de los mayores desplazamientos humanos. En Europa, España se ha consolidado como el principal destino. Las estadísticas oficiales (INE) apuntan a una comunidad de 400.000 venezolanos, y las extraoficiales la elevan a 800.000, pero los recientes terremotos del 24 de junio podrían disparar esta cifra.
Organismos internacionales ya han lanzado las primeras alertas. La OIM estima que hasta 6,76 millones de personas podrían estar afectados y advierte que, a medida que avance la evaluación de daños, el desplazamiento de población aumentará porque miles de familias buscarán seguridad y medios de vida fuera de las zonas devastadas.
Aunque Naciones Unidas aún no proyecta cuántas de esas personas podrían abandonar el país, la magnitud de la emergencia se suma a los factores estructurales que durante la última década han impulsado el mayor éxodo de la historia reciente de América Latina. Expertos y organizaciones humanitarias advierten de un posible repunte de la migración venezolana si la respuesta humanitaria y la reconstrucción resultan insuficientes.
Un efecto inmediato
"En las próximas semanas va a iniciar un proceso de desplazamiento como se evidencia en todos los eventos catastróficos de esta naturaleza. Y España es uno de los principales destinos", advierte Sergio Contreras, fundador y presidente de Refugiados Sin Fronteras.
La organización ha enviado una carta a la Oficina para los Refugiados de las Naciones Unidas solicitando que intermedie con el Gobierno de España para que evalúe la restitución de la figura de la residencia temporal por razones humanitarias, en vigencia hasta el asado 12 de junio.
En Chile, uno de los países que ha recibido mayor número de venezolanos en América Latina, la posibilidad de esta nueva ola migratoria ya forma parte del debate. En un análisis publicado por El Mercurio On Line, especialistas en migración coinciden en que los terremotos añadirán presión a los flujos migratorios.
Francisca Vargas, directora de la Clínica Jurídica de Migrantes y Refugiados de la Universidad Diego Portales (UDP), señaló a este diario que "una situación como la que se está viviendo en Venezuela profundiza las desigualdades y las problemáticas que ya existían. Por lo tanto, es posible que esto implique mayores flujos migratorios desde Venezuela hacia otros países, como ocurrió con Haití en el año 2010".
La fluctuación de las solicitudes de protección internacional
En los últimos meses han descendido en España las solicitudes de asilo. Según cifras del Ministerio del Interior, hasta mayo de 2026 se han procesad 50.285 solicitudes de protección internacional.
El principal país de origen fue Venezuela con 29.244 peticiones, seguido de Mali (7.292) y Colombia (3.296). Además, se han emitido 10.743 resoluciones favorables (refugio y protección subsidiaria) frente a 17.019 denegaciones.
Estas solicitudes son inferiores a las registradas en el mismo periodo de 2025, año que cerró con un total de 144.396 peticiones. La tendencia durante la primera mitad de 2026 muestra un notable descenso.
Menos barreras y más protección
"Las víctimas de catástrofes naturales como la de Venezuela deben tener la posibilidad acceder a servicios que garanticen la no vulnerabilidad de derechos fundamentales, como a mecanismos de apoyo socioeconómico productivo para una integración laboral lo más rápido posible según la legislación española, que establece seis meses", explica el fundador y presidente de Refugiados Sin Fronteras.
A los solicitantes de asilo, Sergio Contreras explica que deben acudir a los sistemas de protección social: Cruz Roja, Banco de Alimentos, Cáritas, ACCEM, CEAR y otras. Y al Gobierno de España, pide que permita que estas personas tengan acceso a un estatus legal mediante el cual, en el corto plazo, puedan buscar trabajo.
Organismos de Naciones Unidas han reiterado a los Estados europeos la necesidad de aplicar un enfoque de protección a las personas desplazadas por desastres naturales. Entre las principales recomendaciones figura el respeto al principio de no devolución (non-refoulement), un pilar del derecho internacional que impide retornar a una persona a un territorio donde su vida, su integridad o su seguridad puedan verse gravemente amenazadas. Aunque los desplazados por catástrofes naturales no están automáticamente amparados por el estatuto de refugiado, la ONU instado a los gobiernos a suspender temporalmente las deportaciones o devoluciones forzosas hacia países devastados por terremotos, inundaciones u otros desastres de gran magnitud.
"Uno de los grandes retos para Europa, y España, es disminuir las barreras para el acceso a los sistemas de protección y refugio, como la dilatación de los trámites y la falta de funcionarios formados. Mientras más barreras existan, más personas estarán en situación de vulnerabilidad, no tendrán acceso al trabajo y muchos terminarán cayendo en mafias de trata de personas, tráfico sexual y explotación laboral. Está documentado que una de las nacionalidades más afectadas es la venezolana y eso hay que evitarlo", concluye Sergio Contreras.

