De Rodalquilar a Lavapiés

Nadie esperaba ese desenlace, la noticia de la muerte de Gabriel Cruz recorrió España helando las esperanzas de casi todos. Luego vino el repudio que aumentaba a medida que se iban conociendo los detalles del caso. El procedimiento policial fue brillante, pero no tuvo oportunidad, al pescaíto lo asesinaron con premeditación, crueldad y rapidez.

La posibilidad de una prisión permanente revisable no detuvo a la asesina, pero luego de verse descubierta y ante la certeza de tal condena, emite una confesión cínica para culpar al niño de su propia muerte. No