Trump, Chávez, Pablo Iglesias y Hitler

El pueblo, a veces, se comporta como una mujer enceguecida que, imprudentemente, se enamora de un hombre que la maltrata. Mientras más se le advierte, más se involucra con él. Hay que buscar símiles y no eufemismos, para explicar la peligrosísima desgracia que vive Venezuela.

Pareciera que estos bichos, a diario, amanecen con un martillote para devastar lo que nos queda de país.

Lamentablemente, el culpable de la debacle que padecemos los venezolanos, murió sin ver el final de su maligna y destructora obra. Sólo quedan sus ojos acechantes