07
marzo
Las Revoluciones no perdonan
En la película “El Último Emperador” el monarca, viejo y convertido en jardinero por la Revolución Cultural China, ve pasar a un grupo de prisioneros con un letrero humillante colgado al cuello, donde se leía el supuesto delito cometido. Delitos, como creer en otra religión o como poseer libros diferentes a “El Libro Rojo de Mao”.
Cualquier cosa que no fuera adorar a Mao Tse-tung, era suficiente para encarcelar y humillar públicamente, como lo hicieron aquí con el ex ministro de la defensa, General Raúl Baduel, cuando

